Narcotráfico en Pandemia 2021


El narcotráfico sobrevive a la pandemia

En España el tráfico de drogas se ha adaptado a la crisis sanitaria y económica que azota al país con lo que han aumentado exponencialmente las incautaciones, detenciones y la demanda de abogados especialistas. 
Las cifras que arrojan los balances de 2020 por las confiscaciones realizadas en 2019 son reveladoras (1,5 millones de plantas de cannabis, alrededor de 38 toneladas de cocaína y cerca de 350 toneladas de hachís) y de los miles de detenidos (20.437) por narcotráfico. 

En 2019 los detenidos aumentaron un 12,3%

Dejando de manifiesto que el sistema de producción, recepción y distribución de estupefacientes está perfectamente establecido, “Ya no solo en España, sino en todo el mundo, esto es un campo sin vallar que solo va a más y que tiene una solución compleja, si es que tiene solución”, reflexiona el fiscal antidroga, José Ramón Noreña, quien es el máximo responsable en esta área.

El narcotráfico parece estar tan bien organizado que es capaz de adaptarse con relativa facilidad, “El sistema está montado, España es receptor de hachís (Marruecos) y cocaína (Latinoamérica) por su posición geográfica y gran productor de marihuana. Cuenta con unos perfectos y fluidos canales de distribución, principalmente en el transporte por carretera, con camiones que llevan toda clase de frutas y verduras por toda Europa”, nos indica un mando de la lucha contra el crimen organizado de la Guardia Civil.

“Podemos desarticular grupos más fuertes o más pequeños, pero seguirán otros, que además tratarán de imponerse y ocupar los espacios vacantes como vemos en los violentos enfrentamientos entre organizaciones rivales en la Costa del Sol”, analiza un alto mando policial de la Udyco, Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Policía Nacional. “Lo único que podemos hacer es evitar que ese sistema sustituya o compita con el Estado, como ocurre en algunos países como México”.

Familias destrozadas

En el otro extremo de la maquinaria del narcotráfico se encuentra el eslabón más débil de la cadena, personas a las que una situación de desempleo y precariedad las empuja a tomar el camino del “dinero fácil”, con la recompensa de ganar una buena cantidad de dinero por transportar una determinada cantidad de droga de un lugar a otro, son las denominadas “mulas”.  Personas que son detenidas y puestas a disposición judicial por tráfico de drogas que se ven abocadas a recurrir a un abogado especialista para sortear penas que se castigan desde los 3 hasta los 6 años de cárcel. 
Llamativo es el suceso acontecido en Lugo en verano del año pasado donde cuatro miembros de un clan familiar, que se dedicaba al tráfico de drogas en la capital lucense, fueron detenidos por la Policía Nacional. Tras un dispositivo de vigilancia desplegado por los agentes, alertados por las quejas de vecinos y comerciantes de la zona sobre el constante trasiego de toxicómanos, lograron interceptar y detener a dos hombres, una mujer y una menor de edad.

La zona del estrecho es una “zona caliente” en lo que a detenciones se refiere, las bandas criminales continúan operando prácticamente al mismo nivel que lo venían haciendo antes de la llegada del coronavirus, si bien sus movimientos pasan ahora menos desapercibidos en las playas y calles desiertas.

El Marzo de 2020 se produjo el último golpe de la Guardia Civil a una de estas redes con la detención en Isla Cristina (Huelva) de catorce personas por su presunta relación con una red de tráfico de drogas. Dos de los detenidos iban a bordo de una embarcación semirrígida que fue objeto de una espectacular y peligrosa persecución por parte de los agentes de la Benemérita en aguas de la ría Carreras, cuyo curso bordea el casco urbano de Isla Cristina.

En esa persecución una lancha de la Guardia Civil impactó en dos ocasiones con la popa de la narcolancha, inutilizando uno de sus tres potentes motores fuera borda y obligando a los dos tripulantes a detener la marcha. Los otros doce detenidos fueron presumiblemente detenidos en tierra.

La marihuana gana terreno en España

Pero si hay algo que destaca este año frente a los anteriores, es el nuevo incremento que se ha producido en el tráfico y cultivo de marihuna, que se cultiva ya en 13 de las 17 comunidades autónomas españolas, según los datos del Citco. Un boyante negocio, con un bajo riesgo para los narcotraficantes, impulsado sobre todo por bandas de países del este, cada vez más asentadas en nuestro país.

“Con la primera cosecha (hay tres o más al año) amortizan los gastos de la instalación eléctrica de una plantación indoor (en interior)”, coinciden fuentes policiales y judiciales. “No pagan ni luz, porque se enganchan al tendido eléctrico”, señalan. “España, con una gran parte despoblada y con escasa vigilancia, es terreno abonado para ocultar esas plantaciones, aparte de los muchos polígonos industriales de las poblaciones medianas”, advierten las mismas fuentes.

Además, el reproche penal es muy bajo y les compensa contratar un abogado especialista en delitos de tráfico de drogas: “La pena oscila entre uno y tres años”, apunta Noreña, “y si puedes demostrar pertenencia a organización criminal, puede llegar a cuatro. Quizá habría que penarlo más”, sostiene. Y a todo eso se añade “la escasa conciencia social ante el grave problema que puede suscitar una droga modificada y con cada vez más concentración de principio activo (la que se produce en España y se envía al extranjero no es una droga blanda)que puede dar lugar a una pandemia pero de psicóticos o a graves e irreparables trastornos psíquicos”, previene Noreña. Por si fuera poco, Policía y Guardia Civil advierten de la explotación laboral asociada a las plantaciones, “cuidadas la mayor parte de las veces por personas extranjeras sin papeles en condiciones de esclavitud”.

Aunque el hachís (en primer lugar) y la cocaína (en segundo) siguen siendo las drogas más traficadas, la marihuana es la que más terreno gana un año tras otro, según fuentes de Policía Nacional y Guardia Civil, porque ya aúna a organizaciones de todo tipo: “Desde chinos hasta ciudadanos del Este, pasando por nacionales o ciudadanos británicos”, y cada vez genera más violencia en su entorno: “Vuelcos (robos entre bandas), ajustes de cuentas…”, coinciden fuentes de ambos cuerpos.

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